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	<title>Orlando Cordero &#187; Orlando Cordero</title>
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	<description>El Artista</description>
	<pubDate>Sat, 22 Nov 2008 16:18:57 +0000</pubDate>
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		<title>¿Sólo Existen los Escritores Vagos?</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2007 03:48:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Orlando Cordero</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Escritura]]></category>

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Traducido por Gaëlle Many
http://www.buckenmeyer.com
Además de ser un escritor prolífico y exitoso ( Return to the Scene of the Crime, To Serve and Collect, Shattered Innocence , entre otros), Richard Lindberg también es un buen amigo mío. Y sin embargo, un día leí en su sitio Web un artículo suyo que trataba del bloqueo del escritor [...]]]></description>
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<p>Traducido por Gaëlle Many<br />
http://www.buckenmeyer.com</p>
<p>Además de ser un escritor prolífico y exitoso ( Return to the Scene of the Crime, To Serve and Collect, Shattered Innocence , entre otros), Richard Lindberg también es un buen amigo mío. Y sin embargo, un día leí en su sitio Web un artículo suyo que trataba del bloqueo del escritor y que puso a prueba nuestra amistad.</p>
<p>Como muchos escritores que se ganan la vida con su arte, yo también tuve “períodos estériles”, un eufemismo para calificar esas horas horrorosas en las que uno se queda en blanco delante de una hoja o de su ordenador. No se le ocurren las cosas tan naturalmente como de costumbre, y en el peor de los casos, no se le ocurre nada. Richard, más que nadie, habría debido ser sensible a esta pesadilla que los ecritores conocemos todos. Y no obstante, esto es lo que él opinaba al respecto:</p>
<p>“Nunca he creído en el bloqueo del escritor. No existe. Sólo existen escritores vagos.”</p>
<p>Nunca se me ocurrió que Richard pudiera tener razón. Estaba demasiado ocupada regodeándome en mi indignación justificada y deseándole que se le cortaran los hilos de la creatividad a él también. Pero ahora estoy completamente de acuerdo con él…y me imagino que, al leer este artículo, otros escritores maldecirán mi progresión igual que yo maldije la de Richard.</p>
<p>En mi opinión, el bloqueo del escritor se debe a la confianza excesiva que se atribuye al concepto de “inspiración”. Nos solemos representar la creatividad como una ola que nos inunda de genio y deja contenido brillante en nuestra hoja o en nuestro procesador de textos al retirarse. ¡Que usted no me malinterprete! Es una sensación que ya he experimentado y es realmente estimulante. Pero no es la norma, y por lo tanto, al no “sentirse inspirados”, ciertos escritores simplemente no escriben. Esto es fatal si uno está decidido a ser un escritor profesional.</p>
<p>La inspiración puede estar ausente por varios motivos: cansancio, inquietud, distracciones exteriores, etc. Pero un escritor serio debe ser capaz de superarlo todo, ESCRIBIR y ya está. No vale buscar excusas pues siempre se puede modificar lo que se ha escrito si no gusta. Lo importante es escribir algo y retocarlo después si se piensa que se debe. Yo he escrito dos libros en dos años, y aunque tuve sesiones muy creativas, la mayoría del contenido lo escribí cuando no me apetecía para nada estar sentada a mi escritorio. Mi pareja se quejaba constantemente, mi editor examinaba minuciosamente mi segundo borrador que no le daba satisfacción, y mi jefe me mandaba a casa con dolores de cabeza monstruosos, pero yo me tomaba aspirina y volvía a escribir. Por supuesto tuve que revisar mucho pero, para un sorprendente porcentaje de mis esbozos, mi editor no modificó nada o casi nada antes de incluirlos en el manuscrito final.</p>
<p>Sé que puede parecer demasiado simplista pero cuando uno supera los obstáculos mentales y se esfuerza por escribir, una especie de ayuda divina entra en acción. Julia Cameron, autora del best-seller Artist&#8217;s Way , decía en The Right to Write , “La verdad es que, si uno quiere ser un escritor profesional y está dispuesto a trabajar para conseguirlo, tendrá la suerte de su lado, no en su contra. Es una ley metafísica sencilla.” Por el estilo, Goethe escribió: “Sea cual sea lo que pienses o creas que eres capaz de hacer, empiézalo pues la acción encierra una gracia mágica y un poder.”</p>
<p>Puede que usted no comparta mi creencia en la metafísica y la gracia mágica pero es indiscutible que si usted escribe, sea cual sea su humor, se encuentra un par de palabras más cerca de su sueño de ser un escritor publicado que si se hubiese levantado de su escritorio y hubiese visto la televisión o leído los frutos del trabajo de otro escritor. De hecho, al leer un libro o un artículo, no cometa el error de comparar su claridad con la de lo que usted escribió cuando carecía de inspiración. Esto es un pequeño secreto: es muy probable que lo que haya presentado el escritor a su editor inicialmente no sea lo mismo que lo que usted esté leyendo, pues una buena relación entre un autor y su editor puede hacer maravillas. Pero eso es otro asunto.</p>
<p>Estoy concluyendo este artículo así que usted tiene un motivo menos para quedarse sentado aquí leyendo el trabajo de otra persona. Ya es hora de que se dirija hacia su máquina de escribir o su teclado, aunque fuese sólo para enviarnos a Richard o a mí una carta y decirnos que no sabemos de qué hablamos. ¡Al menos estará escribiendo!</p>
<p>Copyright 2005 por Rose Keefe</p>
<p>La autora de este artículo, Rose Keef, ha publicado 2 libros sobre los &#8220;gangsters&#8221; más peligrosos de los Estados Unidos después de Al Capone.<br />
http://www.bugsmoran.net</p>
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		<title>10 consejos para fotógrafos digitales</title>
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		<pubDate>Mon, 21 May 2007 03:46:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Orlando Cordero</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Fotografia]]></category>

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Escrito por David Pogue
1. Basta de retrasos de obturación. Si su cámara presenta problemas de retraso de obturación, será mejor que pruebe el truco del pre-enfoque. Otra opción: muchas cámaras ofrecen una función de enfoque contínuo, que consume más batería, pero también disminuye el retraso de obturación al ir enfocando constantemente mientras encuadramos (o mientras [...]]]></description>
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<p>Escrito por David Pogue</p>
<p>1. Basta de retrasos de obturación. Si su cámara presenta problemas de retraso de obturación, será mejor que pruebe el truco del pre-enfoque. Otra opción: muchas cámaras ofrecen una función de enfoque contínuo, que consume más batería, pero también disminuye el retraso de obturación al ir enfocando constantemente mientras encuadramos (o mientras el sujeto se desplaza).</p>
<p>Las cámaras más nuevas y caras tienden a sufrir menos retraso de obturación, y los modelos réflex digitales (es decir, las cámaras de unos 1.000 € con objetivos intercambiables) no presentan ningún retraso.</p>
<p>2. No se crea el mito de los megapíxels. Una mayor cantidad de megapíxels no hace que una cámara sea mejor.</p>
<p>Los megapíxels indican el tamaño máximo de cada foto. Por ejemplo, una cámara de cuatro megapíxels captura imágenes compuestas por cuatro millones de puntos diminutos. El problema es que los fabricantes de cámaras presumen de su cantidad de megapíxels como si fueran un indicador de la calidad fotográfica, y hay muchos consumidores que acaban picando.</p>
<p>En realidad, el número de megapíxels es un indicador del tamaño, pero no de la calidad. Hay fotos horribles de siete megapíxels, como también las hay espléndidas de sólo tres megapíxels. La calidad del objetivo y del sensor determinan mucho más los resultados fotográficos; es una lástima que no existan estadísticas fáciles de comparar sobre dichos atributos).</p>
<p>Entretanto, más megapíxels obligan a comprar una tarjeta de memoria más grande y cara para guardarlos. Y también a esperar mucho más: entre foto y foto, durante la transferencia al ordenador, y para abrir y editar las fotos.</p>
<p>Sólo hay dos situaciones en las que conviene tener en cuenta los megapíxels: cuando se quieren hacer ampliaciones de gran formato (por ejemplo, pósters de 50 x 75 cm) y cuando se desea contar con libertad para recortar gran parte de una foto para conservar el encuadre bueno de verdad, dejando aún los píxels suficientes para imprimir copias de tamaño razonable.</p>
<p>Pero si usted no va a editar sus fotos ni necesita ampliarlas mucho, no se deje llevar por la tendencia hacia los megapíxels. Un buen punto de equilibrio se encuentra en los 4 ó 5 megapíxels.</p>
<p>(Otro truco, éste de regalo: las fotos que se van a mirar en una pantalla, ya sea la web, el correo-e o un pase de diapositivas) no necesitan muchos píxels para nada. Probablemente, con dos megapíxels hay más que de sobra para llenar una pantalla de ordenador sin tener que abrir el zoom. Las grandes cantidades de megapíxels tienen que ver sobre todo con la impresión, que requiere una densidad de puntos mucho mayor).</p>
<p>3. Ignore el zoom digital. Otro de los argumentos que utilizan los fabricantes de cámaras para llegarnos a la cartera es presumir de dos factores de zoom distintos: el óptico (normalmente, 3 aumentos) y el digital (¡10 aumentos! ¡20 aumentos! ¡30 aumentos!).</p>
<p>El zoom digital no es más que una ampliación de la foto. No le aproxima a la acción ni capta más detalles; de hecho, los valores más elevados pueden llegar a estropear las fotos. Para obtener los mejores resultados, deje desactivado el zoom digital. Lo que importa es el número del zoom óptico, que es el del objetivo que le aproxima al sujeto.</p>
<p>4. Tire la tarjeta incluida. Por desgracia, es práctica habitual incluir con la cámara una tarjeta de memoria de muy poca capacidad: un cebo con el que podrá usted disparar un par de fotos mientras todavía está bajo el árbol de Navidad, pero que se llena con sólo cuatro o cinco fotos.</p>
<p>Por eso, al elegir cámara, hay que contar con el coste de una tarjeta de memoria de capacidad razonable, pongamos 512 MB.</p>
<p>5. Atención al formato. Hay una variedad inmensa de tamaños y formas de tarjetas de memoria. Los formatos más económicos son el Compact Flash (grande y robusto; la tarjeta de 1 GB cuesta unos 90 €, pero las hay de hasta 8 GB de capacidad) y el SD (unos 100 € por la tarjeta de 1 GB; el máximo son 2 GB).</p>
<p>La mayoría de las cámaras Olympus y Fuji necesitan tarjetas xD (unos 120 € la tarjeta de 1 GB, la de más capacidad), mientras que la mayoría de los modelos Sony utilizan el Memory Stick Pro (unos 160 € la tarjeta de 1 GB, hasta un máximo de 4 GB) o bien el Memory Stick Duo, de menor tamaño (unos 200 € la de 1 GB; el máximo son 2 GB).</p>
<p>Tenga en cuenta que hay ordenadores portátiles, de bolsillo, teléfonos móviles, consolas de videojuegos, impresoras, quioscos de impresión fotográfica y otros equipos provistos de ranuras para tarjetas de memoria. Lo más frecuente es que admitan tarjetas Compact Flash o SD. Las ranuras compatibles con Memory Stick son menos habituales, y las ranuras XD una rareza.</p>
<p>6. Investigue. Por fortuna para los compradores potenciales de cámaras, la web está repleta de sitios, como dcresource y dpreview, que prueban y analizan a fondo todos los modelos que se les ponen a tiro. Consúltelos antes de comprar; si tiene prisa, lea por lo menos la introducción y las conclusiones, y mire las fotografías de muestra.</p>
<p>7. Identifíquese. No se le ocurra preguntarle &#8220;¿Qué cámara digital me compro?&#8221; a un columnista de tecnología. Sería lo mismo que preguntar &#8220;¿Qué coche debo comprar?&#8221; o &#8220;¿Con quién tengo que casarme?&#8221; No existe una única respuesta correcta</p>
<p>Ahora existen cámaras de diversas categorías, cada una con sus ventajas e inconvenientes. Hay tarjetocámaras tan pequeñas como una Visa y de sólo dos centímetros de grueso (llamativas y muy cómodas, pero con pocos controles manuales y poca duración de la batería); cámaras que caben en el bolsillo del abrigo (mayores que las anteriores, pero todavía compactas, con tapa de objetivo incorporada, batería de mayor duración y más funciones); modelos semiprofesionales con zoom (ya no caben en el bolsillo, pero llevan objetivos con super-zoom); y modelos réflex (baterías de larga duración, sin retraso de obturación y unas fotos extraordinarias).</p>
<p>8. Apague el flash. El flash de una cámara digital típica tiene un alcance de menos de tres metros. En otras palabras, lo único que conseguirá con él en la obra de teatro de fin de curso es distraer a los actores.</p>
<p>9. Encienda el flash. Por otro lado, hay un buen truco para cuando el rostro de alguien queda en penumbra: encender manualmente el flash. El flash forzado o de relleno rescata de las sombras el rostro del sujeto y salva más de un retrato que de otro modo quedaría reducido a silueta. (En la mayoría de las cámaras, el flash se enciende y apaga pulsando el botón del relámpago).</p>
<p>10. Apague la pantalla. La pantalla trasera es, sin duda, una de las gracias de la fotografía digital, pero también la principal consumidora de la energía de la batería. Si no le molesta sujetar la cámara frente a los ojos y mirar por el visor óptico, apague la pantalla cuando haga fotos y duplicará la duración de cada recarga de batería.<br />
Éstos son los 10 hábitos del fotógrafo digital eficaz. Verá cómo los saltos en trampolín vuelven a quedar bien encuadrados.</p>
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